Hace unos días, el 15 de julio de 2010, luego de horas y horas de un debate seguido minuto a minuto por varios canales de televisión y con argumentos que me hicieron poner colorado varias veces por lo ridículo de las ideas expuestas fundamentalmente de los que estaban en contra, el Senado aprobó el proyecto que autoriza a personas del mismo sexo a contraer matrimonio. La votación terminó 33 votos a favor, 27 en contra y 3 abstenciones (Fuente La nación). Luego el día 22 del mismo mes, fue publicada en el Boletín Oficial la promulgación de dicha ley con el número 26.618.
Para algún desprevenido, que siempre los hay (yo en general), no van a tener la obligación de casarse con alguien de su mismo sexo si así no lo quieren fundamentalmente por ser heterosexuales o si son homosexuales y simplemente por no desearlo como tantas parejas de hoy en día que prefieren “juntarse” a legalizar la sociedad conyugal. Pero para todos aquellos que viven una historia de amor homosexual, esta ley les dará una serie de ventajas en su vida personal, cosas a las que ahora no podían llegar por, casualmente, la falta de esta ley. Acá les nombre algunas que en este momento (somnoliencia post siesta) me vienen a la neurona (Sara: mi neurona). Serán socios de todo lo que significa la sociedad conyugal, heredar, obtener pensiones, podrán visitar a sus “esposas/sos” en terapia intensiva algo reservado solo a vínculos directos, cónyuge, hijos, padres; posibilidad de decidir por el otro en caso de imposibilidad del otro y estoy seguro debe de haber más.
Pero fundamentalmente esta ley reconoce a los gays en general como ciudadanos completos, pone realidad a la expresión que “Todos somos iguales ante la ley”, y además y muy importante, esta ley reconoce una realidad y no la crea.

Cuando se empezó a discutir hace muchos años atrás el divorcio, la iglesia se opuso. Nuevamente ahora se volvió a oponer y apoyó marchas en contra de la promulgación de esta ley. Me encantaría encontrar el mismo fervor en apoyar estas marchas como cuando se organice una en contra de los pedófilos. Y me resulta una paradoja que en un sector donde el índice de homosexualidad es tan grande como el clerical, haya un rechazo tan fuerte como el realizado por Monseñor Bergoglio que entre otras cosas dijo “No se trata de una simple lucha política; es la pretensión destructiva al plan de Dios”. Es que como dijo alguien que ahora no recuerdo, “mientras la iglesia avanza de rodillas, la sociedad lo hace de pié”.
Del tema hay mucho para decir y ya lo haré sobre todo con algo que se viene ahora que es la adopción por parte de matrimonios del mismo sexo y luego el aborto, pero les dejo algo que no pueden dejar de leer, algo con un humor muy difícil de lograr de la gente de TODOS GRONCHOS.
Lo bueno de todo esto es que al menos una vez en la vida, el Diablo está nuestro lado. Si hasta ahora era Dios el que nos bancaba y nos fue como nos fue, no estaría mal probar una temporada con Satanás, para ver qué onda.
Creo que si la Iglesia buscara castigar a los gays por ser gays, lo mejor sería permitir el casamiento. Que se banquen al marido o esposa todos los días. Que adopten para que vean lo que es tener un hijo que rompe las pelotas hasta que te morís. Que paperas, sarampión, que los actos escolares (disfraz de Granadero o negrita mazamorrera incluídos). Todos los finde un cumpleaños. Que tienen miedo a que te cagués muriendo, a la oscuridad, al perro del vecino. Que la novia los dejó. Que le salieron granos en la cara. Que te chocaron el auto que te afanaron. Que quedaron embarazadas por boludas. Que le cuides los nietos…
Vamos a ver si se hacen los lind@s cuando tengan que llevarlos a Fútbol infantil, patinaje, gimnasia artística, títeres, a los boy scouts, a la maestra particular, a ver a Panam, al Sapo Pepe, Caramelito en barra y Chiquititas en plenas vacaciones de invierno. Adopten guach@s. Eso es igualdadEntonces sí se equiparará la lucha por los mejores trabajos y los buenos sueldos. Muchachas/os: ustedes tienen tiempo, son prolijos, ordenados y obsesivos con las cosas porque no tienen que bancarse a la jauría, ni juntar para las vacaciones, el viaje a Bariloche, la fiesta de 15 y el Bar Mitzvá, la universidad, los gustos y las huevadas de la familia.
ACTUALIZACION:
Ante la pregunta de Mr.GRONCHO (según él “Testigo de la decadencia que está más al pedo que vos”), blogger de TODOS GRONCHOS, que si esto del matrimonio igualitario destruía la familia, me hizo reflexionar y llegar a la conclusión que no, que crea un nuevo formato de familia. Cuando salió la ley de divorcio, de la familia tradicional de papá, mamá y los chicos, se agregó la famila monoparental, papá y los chicos o mamá y los chicos. Ahora, agregaremos un nuevo modelo que será papá, papá y los chicos o mamá, mamá y los chicos. Y de a poco nos iremos acostumbrarnos a este cambio. Como lo hacemos toda vez que debemos adaptarnos a nuevas vivencias.
(Esto lo leí por la web atribuído a nuestros hermanos brasileros)
“O lado bom da aprovação da união de pessoas do mesmo sexo na Argentina é que desses casamentos não nascerão mais argentinos.”
“El lado bueno de la aprobación del casamiento de personas del mismo sexo en Argentina, es que de esos casamientos no van a nacer más argentinos”
¡¡Yo también los quiero!!