Lloro por River, el fútbol y Argentina

Yo era uno de los que estaba total y absolutamente convencido que para RIVER no existía la promoción y menos aún el descenso. La realidad me demostró lo equivocado (otra vez) que estaba. Hoy RIVER está en el torneo “Nacional B” y, como dice la calle “a llorar a la iglesia”. Mi “fanatismo”, realmente, no da para llorar por esto habiendo cosas mucho más importantes por las que sí, pero en verdad estoy bastante dolorido y apenado. Pero por lo que sí derramé alguna lágrima es por lo que pasó después del partido. Ver la gente de RIVER destrozando todo a su paso, pelearse con la policía, eso me produjo una infinita tristeza pensando que toda esa gente forma parte de la sociedad argentina. Son nuestros vecinos, los hijos de algún amigo, hasta podrían ser mis propios hijos.

Y esto no es privativo de la gente de RIVER. Para nada. Esté generalizado en el fútbol argentino. Esta ¿gente? no sabe perder o busca cualquier excusa para dar rienda suelta a su violencia y el fútbol, domingo a domingo, les da una posibilidad especial para que esto suceda porque además de lo deportivo, está el negocio que los “bravos” manejan para su propio beneficio y que para estas asociaciones ilícitas, reditúa impensable cantidad de dinero. Y no es lo mismo estar en la categoría superior del fútbol, que en el nacional B y menos aún en las categorías menores.

En INGLATERRA esto se pudo erradicar. Ahí y en otros países de EUROPA la gente ve el partido sentada y sin fosas ni alambres de púa que los separe de los jugadores. ¿Porque no en nuestro país? ¿Somos “ANIMALS” como tituló un diario inglés luego del partido INGLATERRA – ARGENTINA después que el jugador RATTÍN fuera expulsado y deliberadamente se sentara sobre la alfombra roja de la reina? No lo creo. Lo que si creo es que no hay una voluntad de las autoridades de pagar el precio político que significaría actuar, dentro de la ley, pero con la “fuerza” necesaria para contener a estos violentos que tanto mal nos hacen a los que simplemente nos gusta el fútbol e iríamos a la cancha de no ser por el temor que nos infunde el que practicamente se hayan adueñado de las tribunas. Es que confundimos el poner orden con el concepto de represión que tanto mal le hizo al país en el pasado. Lamentablemente no le veo otra solución.

Y para no dejar a un lado mis conceptos que se pueden tildar de “derecha” (y no me molesta que lo hagan), agregaría que estos mismos violentos, delincuentes que asolan las canchas domingo tras domingo, votan igual que cualquiera de nosotros y tiene los mismos derechos de los que nos mantenemos alejados de toda expresión de violencia y que podríamos actuar como nuestros hermanos europeos, con total respeto por el espectáculo y por los demás.

 

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